El carro sigue andando, y cuando el carro anda, los melones se van acomodando solos, pero cuando al carro hay que empujarlo, algunos melones se desacomodan para volverse a acomodar, algunos maduran con el esfuerzo del empuje, otros se caen y ruedan en busca de su destino…Pero la profecía,siempre se hará realidad…
A los que construyeron el carro hace mucho tiempo ya, al incansable soporte técnico familiar, indispensable para el corazón en cualquier travesía vital, a los que ya no están, a los que están por llegar, y a la otra familia, vagante centinela en los caminos, a todos…
Nuestro mas sincero agradecimiento.